FIFA defiende reventas millonarias mientras suben precios del Mundial 2026
Gianni Infantino minimiza la reventa de entradas por 2,3 millones de dólares para el Mundial 2026. Entre el modelo de «precios dinámicos» y un aumento de costos del 600%, la gestión de la FIFA prioriza el lucro corporativo sobre el acceso popular, consolidando un esquema excluyente para la afición global.
Infantino defiende la política tarifaria de la FIFA, asegurando que se busca un equilibrio entre la rentabilidad y el acceso de los aficionados al estadio. Foto: EFE
7 de mayo de 2026 Hora: 17:37
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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, restó importancia a la reciente polémica generada por la puesta en venta de entradas para la final del Mundial 2026 con precios que alcanzan los 2.3 millones de dólares. Durante su intervención en la Conferencia Global del Instituto Milken en Beverly Hills, el dirigente suizo intentó minimizar el impacto de estas cifras, calificándolas como casos aislados dentro del mercado secundario de reventa.
Infantino argumentó que la existencia de una oferta por ese monto no garantiza que el boleto sea adquirido, en un tono que ha sido criticado en redes sociales como desconectado de la realidad económica de los aficionados.
El directivo prometió entregar personalmente un «perrito caliente y una soda» a quien decida pagar dicha cantidad, con el fin de asegurar que tenga una buena experiencia. No obstante, tras el sarcasmo se esconde una estructura de precios dinámicos que encarece sistemáticamente el acceso al deporte.
El negocio de la reventa y el modelo de mercado
La controversia no se limita a casos extremos. La implementación de un sistema que ajusta el costo de las entradas según la demanda ha generado protestas en los tres países anfitriones. En Estados Unidos y Canadá, la legislación permite que los compradores originales revendan sus boletos al precio que consideren oportuno.
Bajo este esquema, la FIFA actúa como intermediario y beneficiario directo, ya que retiene el 30% de cada transacción realizada en su plataforma oficial de reventa.
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Este modelo corporativo marca una distancia profunda con la naturaleza popular del fútbol. Mientras en México existen regulaciones distintas para controlar la especulación, el mercado norteamericano facilita que el acceso a la final se convierta en una mercancía de lujo, alejando a la clase trabajadora de las tribunas.
Un encarecimiento histórico para el aficionado
A pesar de que la FIFA promociona la existencia de asientos desde los 60 dólares para partidos de fase de grupos, la tendencia general es de un aumento sin precedentes. Un análisis realizado por el diario The Guardian revela que los boletos más económicos para este ciclo mundialista han multiplicado su valor por seis en comparación con el promedio registrado entre los torneos de 2006 y 2022.
Incluso las opciones consideradas «estándar» para la final rondan los 16,000 dólares, una cifra que sigue siendo inaccesible para la gran mayoría de los seguidores del Sur Global. Esta escalada de precios confirma una transición del fútbol como fenómeno de masas hacia un producto de élite, donde la rentabilidad de la organización se impone sobre el derecho al disfrute del deporte más popular del planeta.
Autor: teleSUR- drs - JB
Fuente: Agencias




